Cuando vi aquel desierto por primera vez, el cielo estaba completamente despejado. Iba montado en un camello que los locales me habían proporcionado, y la verdad es que mis expectativas eran bajas. "Es solo un montón de arena", pensé. Pero a medida que avanzábamos en nuestro recorrido, me di cuenta de que estaba ante una maravillosa obra de la naturaleza que me cautivó al instante. Eran alrededor delas 2 PM, y con el sol aún en alto,contemplé extasiado las rojas arenas.Así es, eran rojas y no amarillas como cabría esperar. Mi guía se me acercó y comenzó a explicarme que el paisaje era de ese color debido al polvo de óxido de hierro, y que tenía una extensión de aproximadamente 176.000 km cuadrados.

Era algo subliminal. Por un momento, llegué a pensar que me encontraba en Marte. Con ese pensamiento dándome vueltas por la cabeza, mi grupo y yo andamos por varias horas más. Aunque árido y desolado, fue una experiencia inolvidable. A lo largo del recorrido atravesamos varias dunas, y cuando por fin cayó la noche, decidimos acampar. Cabe resaltar que aunque caluroso en el día, este lugar se vuelve un refrigerador de noche, así que nos abrigamos adecuadamente. En mi mente quedará grabada la imagen perfecta de las miles de estrellas que se podían divisar en el despejado cielo.
Al día siguiente, nos despertamos a eso de las 6 AM y proseguimos nuestro viaje, que en realidad fue bastante monótono, puesto que no se divisaba nada en kilómetros, hasta que a eso del medio día, por fin logramos avistar un pequeño pueblo aborigen de Australia, que significaba el final de nuestro recorrido.
Información y fotografía sacadas de:
https://www.lagranescapada.com/que-ver-en-oceania-nuestro-gran-sueno-viajero/
Ya quieroooo ir 😮😮😮😮
ResponderBorrar